
Desde la Casa de Espiritualidad de Caldes de Montbui, Las Hermanas Cooperadoras nos ayudan mucho tanto espiritual como por momentos, materialmente. Con su ayuda, uno de los chicos que acompañamos, Lamin, pudo dejar de dormir en la calle.
Cuando voy a verlas, me suelen dar alimentos para que podamos repartirlos entre las personas necesitadas. Y lo más importante, rezan muy de corazón por la Asociación y por las personas que atendemos.


